domingo, agosto 08, 2010

Florencia Peña amenazada de muerte - Carta a los lectores!

Flor Peña fue amenazada de muerte por sus declaraciones a favor de la despenalización del aborto, responde en una carta publicada en Tiempo Argentino

Queridas lectoras y lectores:
Pensé mucho acerca de esta crónica, y preferí hoy utilizar este espacio para reflexionar sobre algunas cosas preocupantes que comenzaron a suceder desde que elegí hacerme cargo de lo que pienso y exponerlo.
Durante muchos años, mi vida artística se desarrolló delante de los ojos del espectador. Empecé de muy chica y, como suele suceder en esos casos, todo queda a la vista. El crecimiento se hace evidente, las transformaciones y las elecciones quedan expuestas, tanto los aciertos como los errores. Muchos años, muchas maneras, muchos trabajos, y siempre la convicción absoluta de seguir mi camino, de que todo lo que me ha sucedido hasta hoy es consecuencia de mis decisiones. Incluso cuando las cosas no funcionaron como esperaba, entendí que la vida me estaba ofreciendo la oportunidad de pasar por los duros o hermosos aprendizajes que me llevaron hasta donde estoy hoy.
Hubo muchos puntos de inflexión en este tránsito. Varias crisis que me llevaron a replantearme tantas cosas. Muchos momentos de sentir y pensar a fondo en las necesidades artísticas y las personales. Les aseguro que no es fácil sobrellevar la exposición. Sin embargo, todos estos años de trabajo y un profundo amor por lo que hago me dejan la enorme satisfacción de haber sido fiel a mis deseos más profundos, y de haber ido por ellos.
Pero aun así, algo me empezaba a hacer ruido en todo esto. En la madurez, y habiendo logrado muchas de las metas que me había propuesto, un perfecto quiebre se había producido en mi vida, y le había dado paso a dos Florencias: la "comediante", como suelen llamarme en los medios, y yo. Una fisura que se hacía evidente cuando me encontraba frente a los temas que exponía públicamente, y me quedaba, divertida, en un lugar más neutral, menos jugado. Supongo que después de años de terapia y de replanteos, pude entender que perseguir el afecto unánime y no desencantar a nadie, lejos de conectarme con la felicidad, me provocaba un enorme malestar, por no poder unir a esta que hoy escribe con aquella imagen de niña graciosa que encaraba la vida trivialmente.
A partir de esto, mi vida comenzó un proceso de cambio irreversible. Y acá estoy ahora, sin miedo al que dirán, sin tratar de agradar o de hacer demagogia. Simplemente llevando adelante la preciosa y contundente convicción de ser honesta conmigo y con los demás. Y en este camino sí se pierden cosas, no lo voy a negar, pero se gana tanto más. Hoy puedo experimentar nuevas maneras de relacionarme. Abandonar mi " perfecta y comoda" vida para dejar de mirarme el ombligo és un desafío. Mirar al otro, ser capaz de conectar con las necesidades o el dolor de los demás, poder apoyar causas aunque no me toquen de cerca, todo eso junto y mezclado, me devolvió la verdadera alegría. La alegría que siento cuando me levanto a la mañana y pienso en mis hijos, y en el futuro. Es por ellos y por Mariano, mi hermoso compañero de ruta, que me siento fuerte para bancar lo que haya que bancar. Porque cuando veo a mis hijos, pienso que nada mejor podría pasarles que poder sostener sus ideas, defenderlas, y llevarlas a cabo, cueste lo que cueste y pase lo que pase. Muchos hombres y mujeres, en este y otros países, dieron la vida por sus ideales, por no quedarse cómodos, por no estarse callados frente a las injusticias, ni resignarse a que las necesidades de su comunidad permanezcan siempre insatisfechas. Afortunadamente, la democracia nos protege de muchas formas de opresión, nos ofrece diversos caminos para pelear por nuestros derechos. La libertad de expresar nuestras opiniones, de manifestarnos por lo que consideramos justo, de reclamar por las injusticias que se siguen cometiendo. Desde que comencé este camino, me comprometí con muchas causas. Y recibí grandes facturas. La ley de medios fue una de ellas: fui una de las tantas personas a las que les cerraron puertas por reclamar la democratización de los medios en que trabajamos. Otro tanto sucedió con mi apoyo a la política de Derechos Humanos que lleva adelante este gobierno: parece que para muchos, exigir que genocidas y torturadores vayan a prisión es incompatible con actuar en comedias o series. También generó rechazo mi adhesión a la 125, y no estar de acuerdo con la Mesa de Enlace: como si además del congreso, el ejecutivo y los "representantes del campo" nadie más tuviera derecho a pedir una mayor distribución de la riqueza. Increíblemente, recibí críticas hasta por repudiar la pena de muerte... En fin, por todas estas causas recibí apoyos sinceros, y sentidas críticas, muchas de ellas muy irrespetuosas, así como también el constante ataque de los medios de derecha y la invisibilización de mis ideas o la tergiversación de las mismas. Aunque sabía bien a qué me enfrentaba y me la banqué.
Pero en estos días algo cambió. Un ataque, con tufo a operación mediática, me dejó tristemente asombrada. Mi apoyo al casamiento igualitario y mi planteo de debatir el proyecto de ley de aborto, subieron el tono de las ya conocidas críticas, para convertirse en amenazas. Contra mi vida y las de mis hijos. Me apenó mucho y me dio rabia tal bajeza. Pero entonces comencé a pensar que no es sólo un cobarde ataque contra mí, sino que estas acciones son para impedir que las ideas e inquietudes que muchos compartimos, dejen de tener un lugar de visibilidad, por miedo al contagio. Por miedo a que más y más personas se vean reflejadas, o comiencen a cuestionar sus propias opiniones, a considerar otros puntos de vista.
Se iniciaron varias campañas en Internet para atacarme. Los activistas de varios de estos grupos se identifican con el color naranja y dicen defender la familia Argentina, la vida y la patria. Seguramente, entre ellos habrá muchas personas de buena fe que no saben bien lo que están apoyando al adherir a estas campañas. Porque si uno sigue los enlaces que hay en las webs y blogs de sus miembros, llega fácilmente a sitios donde se revindica la dictadura, se afirma que los 30.000 desaparecidos eran guerrilleros, tratan a represores y torturadores como víctimas del terrorismo, y otras series de barbaridades que demuestran que nuestra joven democracia todavía deberá enfrentar muchas amenazas. Algunos de los comentarios y mensajes que envían estas personas son indignos de personas que afirman vivir en el amor de Dios. Copio algunos: "Vos y tus hijos se van a quemar en el Infierno." "¿Por qué no habrá abortado tu mamá?" "Ojalá que vuelva la triple A." Entonces, ¿de qué defensa de la vida y amor me hablan? Lo que dejan en claro es que sus presiones son puramente ideológicas, de que con gusto eliminarían a todo aquel que no concuerde con sus dogmas. De que en nombre de Dios, la patria y los niños apoyarían alegremente un nuevo golpe de estado.
Es por esto que quiero dejarlo bien en claro: este tipo de intimidaciones no va a lograr que me calle la boca. Por el contrario, siento que estoy parada en el lugar correcto, y que quienes me atacan son los mismos defensores de las atrocidades que por nada del mundo deberían volver a suceder en nuestro país. Esto es lo que pienso, esto es lo que siento, esto es lo que soy. Estemos o no de acuerdo en nuestros pensamientos, la posibilidad debatir respetando al otro sigue siendo el único camino. Por eso, a todas las personas que amamos la libertad les pido: no aflojemos, no nos callemos la boca, no dejemos que nos acallen las sombras del pasado más oscuro.La única lucha que se pierde es la que se abandona.
Florencia Peña / Tiempo Argentino

4 comentarios:

Anónimo dijo...

El artículo fue excelente, claro y humano. Soy ginecóloga de hospital hace años y cualquiera que conociera mejor a las mujeres que abortan y a sus motivos, no las juzgaría tan severamente. Leí con tristeza los mensajes en perfil donde se informa de las amenazas de muerte recibidas ¡festejados por los "defensores de la vida". Duele el fundamentalismo; pero no hay que bajar los brazos!
Hay que visibilizar el tema, aunque quieran callarnos!

Néstor Dulce dijo...

Me solidarizo con lo q te ocurió, Flor.
Los invito a leer en el blog de Kikito la nota:¿ADIVINEN QUE ME REGALARON CRISTINA Y MACRI PARA EL DIA DEL NIÑO http://www.kikitodulce.blogspot.com/
Y uds me pueden regalar hacerse miembros del blog: debajo de los rostros de los seguidores del blog, donde dice ACCEDER, cliqueando e identificándose con su cuenta aceptan ... seguir a Kikito

Ricardo Gomez dijo...

Hola Flor.
En primer lugar felicitaciones por el premio ACE. Quería decirte que, me parece, estás sobre actuando y victimizándote por demás con esto de las supuestas amenazas. Hay algo que deberías aceptar: tu artículo titulado “A llorar a la Iglesia” es particularmente ofensivo para quienes profesan una religión. Seguramente no es tu caso, y los valores que para muchos son fundacionales para vos carecen de sentido. Tu artículo destila revanchismo, y eso genera reacciones no deseadas. No es razonable utilizar un léxico tan reaccionario y luego asustarse por las consecuencias. Tanto vos como muchos panelistas opinadores a la ligera han atacado flagrantemente a todo lo religioso, y vos sabés a qué me refiero. Los habrás escuchado casi pedir que se reestructure todo ese tema de “poder” religioso. Yo no soy católico, pero te recuerdo que muchos de esos retrógrados salen cada noche a darle de comer algo caliente a los pobres.
Creo que de tu parte debería haber un mensaje más consolador, menos combativo. Está bien que des tu opinión, todos lo hacemos afortunadamente, pero cualquiera sea tu idea deberías tener un poco más de empatía con aquéllos que piensan distinto, más aun teniendo en cuenta que los temas que estamos tocando son neurálgicos y por demás importantes, no se trata de comprar un kilo de cebollas. A fin de cuestas, no olvides ese viejo refrán que dice: “el que siembra vientos, cosecha tempestades”
Un gran saludo.

Horacio dijo...

Anónimo: ¿En qué momento se juzgó a una mujer por abortar? ¡¡¡Jamas quienes estamos en contra del aborto con argumentos coherentes, hemos hecho una observación semejante!!! Esto no se trata de juzgar a las personas: ésto se trata de juzgar lo que es conveniente para todos, juzgar los actos concretos, en todo caso. Por otro lado, ¡¡ya hay una ley de aborto!! Lo que quieren hacer AHORA es "borto para todas" cosa que las mujeres tengan la "libertad" suficiente para hacer literalmente LO QUE QUIERAN lo cual respondería a un amparo jurídico para el libertinaje sexual!! Esto es una fantochada, como la ley de pseudo matrimonio gay.
Hay muchos conceptos que, aún siendo ginecóloga, ignora...
Rocardo Gómez, Bravo! Me adhiero a tu punto de vista, y gracias por hacer una observación tan acertada y clara desde el compromiso y el buen diálogo.
Tres aclaraciones:
1°) Todo miembro de la Iglesia es, ante todo, miembro de la sociedad;
2°) como tales, ellos tiene: a) derecho a opinar, y b) a que se respete su opinión;
3°) recordemos que la Iglesia está conformada por una mayoría (75-80%) de laicos, los cuales son padres y madres de familias, profesionales que argumentan a favor de la Iglesia, con lo cual no veo por qué debería tomarse a la ligera la opinión de una institución que no solo ha creado la Universidad, sino que además, ha recolectado experiencia por más de cinco mil años.
No tener en cuenta estas realidades es ser claramente un déspota y un ignorante. ¡¡Basta de fantochadas!!
Saludos.
Horacio Badano.